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Categoría: Obras de Teatro Introducción El teatro es el arte de la persuasión, y nadie sabe persuadir mejor que el Gato con Botas. Esta obra promueve el arte escénico al destacar que no se necesita fuerza bruta ni magia externa para triunfar, sino inteligencia, audacia y una buena presencia. Al adaptar esta historia, los jóvenes actores exploran cómo un personaje puede transformar la realidad de otros a través de la narrativa y el carisma. El escenario se convierte en el tablero de ajedrez donde el Gato mueve las piezas para convertir a un humilde molinero en el gran Marqués de Carabás, demostrando que, a veces, un buen par de botas y una lengua ágil valen más que un cofre de oro. Ficha Técnica
Guion: El Marqués de la Astucia ACTO I: Un Legado Diferente (Escena 1: Un campo humilde. El MOLINERO está sentado con la cabeza entre las manos. A su lado, el GATO se lame una pata con parsimonia). MOLINERO: (Suspirando) Mis hermanos recibieron el molino y el burro... y yo, solo un gato. ¿Qué se supone que haga contigo? ¿Una sopa? ¿Un guante de lana? Estamos perdidos. GATO: (Poniéndose de pie y hablando con voz elegante) No me mires como si fuera un estorbo, amo. Lo que te falta en posesiones, te sobra en suerte por tenerme a mí. Consígueme un saco y un par de botas que me queden bien, y verás que tu herencia no es tan pobre como piensas. MOLINERO: (Asombrado) ¿Hablas? ¿Y pides botas? GATO: Hablo, razono y tengo un plan. Confía en mí, y pronto cambiarás este polvo por alfombras de seda. ACTO II: El Regalo del Marqués (Escena 2: El salón del REY. El GATO entra con paso firme, luciendo sus botas y cargando un conejo en el saco. Hace una reverencia exagerada). GATO: ¡Majestad! Traigo un humilde presente de parte de mi amo, el Marqués de Carabás. Este conejo de bosque es solo una muestra de su gran aprecio por su reinado. REY: (Sorprendido) ¿Marqués de Carabás? No me suena el nombre, pero el conejo tiene un aspecto delicioso. Dile a tu amo que acepto el regalo con gusto. GATO: (Hacia el público) Paso uno: crear el nombre. Paso dos: crear la fama. El resto es puro teatro. ACTO III: El Baño Real GATO: (Gritando) ¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Han robado al Marqués de Carabás mientras se bañaba! ¡Ladrones, malandrines! REY: (Asomándose) ¡Es el gato del Marqués! ¡Guardias, traed de inmediato uno de mis mejores trajes para el noble caballero! (El MOLINERO aparece vestido con ropas reales, viéndose muy apuesto. La PRINCESA lo mira con interés). PRINCESA: El Marqués parece un hombre muy... interesante. Y muy silencioso. GATO: (Interviniendo) El Marqués es un hombre de pensamientos profundos, Alteza. ¡Sigamos! Su castillo nos espera más adelante. ACTO IV: El Duelo de Formas (Escena 4: El castillo del OGRO. El GATO entra y encuentra al OGRO sentado en un trono de piedra). OGRO: (Con voz ronca) ¿Qué hace un gato con botas en mi salón? ¿Vienes a que te devore de un bocado? GATO: (Sin miedo) He oído que eres el ser más poderoso del mundo. Dicen que puedes convertirte en un león... pero yo no lo creo. Me parece que son solo cuentos para asustar niños. OGRO: (Rugiendo) ¡¿Ah, sí?! ¡Mira esto! (Hace un gesto y suena un rugido fuerte). GATO: (Fingiendo terror) ¡Impresionante! Pero... convertirte en algo grande es fácil. Lo verdaderamente difícil, lo que solo un maestro de la magia haría, sería convertirte en algo diminuto... como un ratón. Pero claro, eso es imposible para alguien tan... pesado. OGRO: ¡¿Imposible?! ¡Observa, gato ignorante! (El Ogro desaparece tras una cortina y aparece un pequeño juguete de ratón movido por un hilo. El Gato salta sobre él). GATO: (Limpiándose los bigotes) Un poco pequeño para un banquete, pero suficiente para ganar un castillo. ACTO V: El Final del Cuento (Escena 5: El Rey, la Princesa y el Molinero entran al castillo. El GATO les da la bienvenida). GATO: ¡Bienvenidos al hogar del Marqués de Carabás! Pasen, la cena está servida. MOLINERO: (Susurrando al Gato) ¿Cómo lo has hecho? GATO: Te lo dije, amo. El mundo es de los que saben caminar con las botas correctas y hablar con la astucia necesaria. NARRADOR: Y así, el molinero se casó con la princesa y el gato nunca más tuvo que cazar ratones... a menos que fuera por diversión. Notas de Montaje
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