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Categoría: Obras de Teatro Introducción El teatro es, en muchas ocasiones, un espejo de nuestras acciones cotidianas. "Ricitos de Oro" nos ofrece una oportunidad perfecta para trabajar la comedia de repetición y el espacio escénico. Esta obra promueve el arte dramático al invitar a los niños a interpretar personajes con diferentes energías: la impulsividad de Ricitos frente a la estructura y el orden de la familia Oso. A través de este guion, los jóvenes actores aprenderán sobre las consecuencias de invadir la privacidad ajena y la importancia de la empatía, todo mientras juegan con las proporciones y los tamaños en el escenario. Ficha Técnica
Guion: El Intruso de los Rizos ACTO I: La Sopa que Quema (Escena 1: El interior de la casa de los osos. Hay tres platos de avena humeantes sobre la mesa. PAPÁ OSO, MAMÁ OSA y PEQUEÑO OSO se preparan para desayunar). PAPÁ OSO: (Con voz profunda y retumbante) ¡Por todas las zarzamoras! Esta avena está más caliente que el sol de mediodía. ¡Casi me quemo los bigotes! MAMÁ OSA: (Con voz dulce y pausada) Tienes razón, querido. La paciencia es el mejor ingrediente para un buen desayuno. ¿Qué tal si damos un paseo por el bosque mientras el vapor se disipa? PEQUEÑO OSO: (Saltando de emoción) ¡Sí! ¡Podemos ir al arroyo a ver si las ranas ya se han despertado! ¡Tengo mucha hambre, pero no quiero una lengua quemada! (Los tres osos salen. Al poco tiempo, RICITOS DE ORO asoma la cabeza por la ventana y entra con timidez pero mucha curiosidad). RICITOS DE ORO: (Hablando para sí misma) ¡Qué casa tan extraña y qué olor tan delicioso! Mis pies están cansados de tanto caminar y mi estómago ruge como una fiera. No creo que a nadie le importe si pruebo un poquito de esta avena... ACTO II: El Dilema de la Silla (Escena 2: Ricitos prueba los platos de avena). RICITOS DE ORO: (Probando el plato grande) ¡Uf! ¡Esto está ardiendo! ¡Parece lava! (Prueba el mediano). ¡Ay! ¡Esto está más frío que un témpano de hielo! (Prueba el pequeño). ¡Mmm! ¡Esta está perfecta! Ni muy fría, ni muy caliente. (Se la come toda). (Ahora Ricitos busca donde sentarse). RICITOS DE ORO: (Sentándose en la silla grande) ¡Demasiado dura! Parece que me he sentado sobre una roca. (Se sienta en la mediana). ¡Demasiado blanda! Siento que me hundo hasta el suelo. (Se sienta en la pequeña). ¡Oh! ¡Esta es ideal! Es como si hubiera sido hecha para mí... (Se escucha un crujido fuerte. La silla pequeña se rompe). RICITOS DE ORO: (En el suelo) ¡Vaya! Supongo que la perfección también es frágil. Tengo tanto sueño que ni el suelo me parece incómodo, pero buscaré un lugar más blando arriba. ACTO III: El Sueño en la Montaña de Almohadas (Escena 3: El dormitorio. RICITOS prueba las camas).
RICITOS DE ORO: (En la cama grande) ¡Qué cabecera tan alta! Siento que estoy en la cima de una montaña. No puedo dormir así. (En la mediana). ¡Esto es como dormir en una nube de algodón! Demasiado suave, me mareo. (En la pequeña). Ah... esto es paz. La almohada es perfecta y el silencio es maravilloso. (Ricitos se queda profundamente dormida. Entran los OSOS a la casa y se dirigen al comedor). ACTO IV: El Regreso de los Dueños (Escena 4: El comedor. Los osos observan su mesa con sorpresa). PAPÁ OSO: (Rugiendo suavemente) ¡Alguien ha probado mi avena! ¡Ha dejado una cuchara fuera de su sitio! MAMÁ OSA: (Mirando su plato) ¡Y alguien ha probado mi avena también! ¡Hay gotas por todo el mantel! PEQUEÑO OSO: (Llorando) ¡Alguien ha probado mi avena y se la ha comido toda! ¡No queda ni una pizca de miel! (Se dirigen a las sillas). PAPÁ OSO: ¡Alguien se ha sentado en mi silla! ¡Está toda desordenada! PEQUEÑO OSO: ¡Alguien se ha sentado en mi silla y la ha hecho pedazos! ¡Miren mis maderas! ACTO V: El Encuentro Final (Escena 5: El dormitorio. Los osos se acercan a las camas). PAPÁ OSO: (Susurrando) ¡Alguien se ha acostado en mi cama! Las sábanas están revueltas. PEQUEÑO OSO: (Gritando de sorpresa) ¡Miren! ¡Alguien está acostado en mi cama... y todavía tiene los rizos puestos! (RICITOS DE ORO se despierta de un salto. Ve a los tres osos mirándola fijamente). RICITOS DE ORO: (Asustada) ¡Oh, no! ¡Tres osos de verdad! ¡Yo solo quería probar la sopa! ¡Lo siento mucho, de verdad! MAMÁ OSA: (Con calma) El bosque es grande, pequeña, pero las casas tienen dueños. La próxima vez, golpea la puerta antes de entrar a comer la avena de los demás. RICITOS DE ORO: (Corriendo hacia la salida) ¡Prometo que lo haré! ¡Y prometo arreglar la silla! ¡Adiós! (Ricitos sale corriendo. Los osos se miran entre sí y Pequeño Oso suspira). PEQUEÑO OSO: Bueno... al menos ahora tenemos una historia emocionante que contar mientras preparamos más avena. Notas de Montaje
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