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Categoría: Leer para entender La historia la cuenta una niña de seis años llamada Jean Louise Finch, a quien todos llaman Scout. Vive en Maycomb, un pequeño pueblo de Alabama, en el sur de los Estados Unidos, durante los años de la Gran Depresión, en la década de 1930. Con ella viven su hermano mayor Jem, su padre Atticus Finch, abogado viudo y tranquilo, y Calpurnia, la cocinera de la familia. El verano en que Scout tiene seis años, dos cosas ocurren al mismo tiempo y cambian todo. La primera: un niño llamado Dill llega al vecindario y los tres se obsesionan con Boo Radley, un hombre misterioso que nunca sale de su casa y sobre quien circulan los rumores más oscuros del pueblo. La segunda: Atticus Finch acepta defender a Tom Robinson, un hombre negro acusado de haber agredido a una mujer blanca, en un juicio que todo el pueblo ya ha decidido de antemano. En la voz de Scout, que narra con la honestidad brutal y sin filtros de una niña que no entiende todavía por qué el mundo adulto funciona como funciona, Harper Lee construye uno de los retratos más poderosos de la injusticia racial, la hipocresía social y el valor moral que se han escrito en lengua inglesa. El título del libro viene de una enseñanza que Atticus le da a Scout cuando le regala un rifle de aire comprimido: puede disparar a todas las aves que quiera, excepto a los ruiseñores. Porque los ruiseñores no hacen ningún daño. Solo cantan. Y matar algo inocente, únicamente porque se puede, es el acto más cobarde que existe. Sobre la autora: Harper Lee Nelle Harper Lee nació el 28 de abril de 1926 en Monroeville, Alabama, el mismo estado sureño donde transcurre la novela. Su padre, Amasa Lee, era abogado y legislador, y sirvió de inspiración directa para el personaje de Atticus Finch. Desde niña, Harper Lee fue amiga íntima de Truman Capote, quien más tarde se convertiría en uno de los escritores más famosos de Estados Unidos. Capote aparece en la novela disfrazado como el personaje de Dill. Los dos niños pasaban horas leyendo en la biblioteca del padre de Harper y escribiendo historias juntas en una vieja máquina de escribir. Lee estudió derecho en la Universidad de Alabama, pero lo abandonó para perseguir su sueño de escribir. Se mudó a Nueva York, donde trabajó como agente de reservas de una aerolínea mientras escribía en su tiempo libre. En 1956, sus amigos le regalaron un cheque por el equivalente a un año de salario con una nota que decía: "Renuncia a tu trabajo y escribe." Ella lo hizo. Matar a un ruiseñor fue publicada en 1960. Ganó el Premio Pulitzer en 1961 y se convirtió de inmediato en un fenómeno cultural. El presidente Barack Obama la describió décadas después como uno de los libros que más influyeron en su visión del mundo. Lo que pocos saben es que Harper Lee casi no publicó el libro. Su editora, Tay Hohoff, recibió un manuscrito tan diferente en estructura que pasaron dos años completos reescribiéndolo juntas antes de que tomara la forma que conocemos hoy. Harper Lee vivió la mayor parte de su vida adulta alejada de la fama, concediendo rarísimas entrevistas y rechazando apariciones públicas. Murió el 19 de febrero de 2016 en su ciudad natal de Monroeville, Alabama, a los 89 años. Publicó solo dos novelas en toda su vida. Datos curiosos que quizás no sabías
Fragmentos del libro para conectar con la historia El momento más recordado del juicio es cuando Atticus hace su alegato final ante el jurado. Sabe que probablemente perderá, porque el racismo del pueblo ya ha decidido el veredicto. Pero de todas formas dice lo que tiene que decir: "Los tribunales son los grandes igualadores en este país. En nuestros tribunales, todos los hombres son creados iguales." Y esta reflexión de Atticus a Scout, cuando ella le pregunta por qué defiende a Tom Robinson si todo el mundo en el pueblo está en contra: "Simplemente porque hayamos sido vencidos cien años antes de comenzar no es razón para que no intentemos ganar." Una de las frases más citadas del libro es la que Atticus le dice a Scout sobre la empatía, que en el contexto de la novela es también una lección sobre cómo escuchar y entender a otros: "Nunca llegarás a conocer realmente a una persona hasta que te metas en su pellejo y camines con él." Y esta observación de Scout, narrando desde su inocencia de niña, que captura con una sola oración la hipocresía que ve a su alrededor: "Maycomb era un pueblo viejo, pero era un pueblo cansado cuando yo lo conocí." Vocabulario de justicia y valores en español Matar a un ruiseñor es una oportunidad perfecta para aprender el vocabulario que necesitamos cuando queremos hablar de temas importantes: justicia, igualdad, prejuicio, valor moral. Este vocabulario aparece constantemente en noticias, debates, discursos y conversaciones sobre el mundo que nos rodea. Léxico jurídico básico:
Léxico de valores:
Oraciones subordinadas para expresar causa y consecuencia Uno de los objetivos lingüísticos de este artículo es practicar las oraciones que expresan por qué ocurren las cosas y qué resulta de ellas. Este tipo de oraciones son esenciales para argumentar, para analizar situaciones y para escribir con profundidad. Para expresar causa (responden a la pregunta ¿por qué?):
Actividad para practicar Lee esta situación y escribe un párrafo de al menos 8 oraciones analizándola, usando el vocabulario de valores y al menos cuatro conectores de causa y consecuencia: Situación: En tu escuela, un estudiante es acusado de hacer algo que no hizo. Todo el grupo cree que es culpable porque no le cae bien a nadie. Solo tú sabes la verdad, pero hablar podría traerte problemas. Preguntas que pueden guiar tu párrafo: ¿Qué harías? ¿Por qué sería difícil? ¿Qué consecuencias tendría hablar? ¿Y callar? ¿Qué diría Atticus Finch en esta situación? Una reflexión sobre el valor de los ruiseñores El título del libro es una metáfora que Harper Lee construye con cuidado durante toda la novela. Los ruiseñores, le explica Atticus a Scout, son inocentes. No destruyen jardines, no roban cosechas, no molestan a nadie. Solo cantan. Matar a un ruiseñor, entonces, no es solo un acto cruel: es un acto de cobardía gratuita. Tom Robinson es un ruiseñor. Boo Radley, el vecino misterioso que nunca sale de su casa y que resulta ser, en el fondo, un hombre gentil y protector, también es un ruiseñor. Y Scout, al final del libro, lo entiende. Cuando el sheriff del pueblo decide no reportar lo que realmente ocurrió esa noche para proteger a Boo Radley de la atención pública, Scout le dice a su padre: "Sería como matar a un ruiseñor, ¿verdad?" Con esa sola frase, la niña demuestra que ha aprendido la lección más importante que su padre tenía para darle: que la justicia verdadera no siempre coincide con la ley escrita, y que proteger a los inocentes a veces requiere más valor que castigar a los culpables. Para seguir explorando Si Matar a un ruiseñor te despertó curiosidad, puedes explorar también:
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