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Categoría: Leer para entender Víctor Frankenstein es un joven científico brillante y obsesionado con una pregunta que la humanidad ha hecho desde siempre: ¿es posible crear vida? Después de años de estudio, lo logra. En su laboratorio, une partes de cadáveres y, mediante una fuerza misteriosa, da vida a una criatura de tamaño descomunal, piel amarillenta y ojos acuosos. Pero en el instante en que la criatura abre los ojos, Víctor siente terror y huye, abandonando a su creación. Desde ese momento, la criatura queda sola en el mundo: sin nombre, sin familia, sin nadie que le explique quién es ni por qué existe. Aprende a hablar observando a una familia desde las sombras. Aprende a leer. Desarrolla sentimientos profundos. Y cuando finalmente intenta conectar con los seres humanos, es rechazado con violencia una y otra vez, únicamente por su apariencia. Lo que mucha gente no sabe es que la criatura, en el libro original, no es el monstruo torpe y gruñón de las películas. Es un ser elocuente, inteligente, que lee a Milton y a Plutarco, que siente amor y dolor, y que solo se convierte en algo peligroso después de ser abandonado y humillado repetidamente. Frankenstein no es un libro de terror. Es un libro sobre la responsabilidad, el rechazo y la soledad. Sobre la autora: Mary Shelley Mary Wollstonecraft Shelley nació el 30 de agosto de 1797 en Londres, Inglaterra, y su historia es tan extraordinaria como la del libro que escribió. Su madre, Mary Wollstonecraft, fue una de las primeras feministas de la historia, autora de Vindicación de los derechos de la mujer. Murió once días después de dar a luz a Mary. Su padre, William Godwin, era un filósofo y escritor reconocido. Mary creció rodeada de libros, ideas y personajes intelectuales, pero también marcada por la pérdida y la soledad. A los dieciséis años, Mary se enamoró de Percy Bysshe Shelley, un poeta casado que frecuentaba la casa de su padre. Ambos escaparon juntos a Europa en un escándalo que sacudió a la sociedad inglesa. Viajaron por Francia, Suiza e Italia, siempre rodeados de amigos escritores y artistas. El verano de 1816 pasaron varios meses en Villa Diodati, a orillas del lago de Ginebra, junto al poeta Lord Byron y otros amigos. Ese verano fue inusualmente frío y lluvioso a causa de la erupción del volcán Tambora en Indonesia, que había llenado la atmósfera de ceniza y oscurecido el cielo en gran parte del mundo. Encerrados por la lluvia, Byron propuso un desafío: cada uno escribiría una historia de terror. Mary Shelley tenía 18 años. Lo que escribió esa noche lluviosa, después de un sueño vívido en el que imaginó a un científico mirando con horror a su creación, se convertiría en Frankenstein, publicado en 1818. Cuando el libro apareció, muchos lectores asumieron que el autor era Percy Shelley, porque les parecía imposible que una mujer tan joven hubiera escrito algo tan filosófico y profundo. Mary publicó la primera edición de forma anónima. Solo en la segunda edición, en 1823, apareció su nombre. Mary Shelley murió en 1851 a los 53 años. Hoy es reconocida no solo como autora de uno de los libros más influyentes de la historia, sino como la creadora del género de la ciencia ficción moderna. Datos curiosos que quizás no sabías
Fragmentos del libro para conectar con la historia El momento en que la criatura confronta a Víctor Frankenstein y le exige explicaciones es uno de los más poderosos de toda la novela. La criatura le dice: "Tú eres mi creador, pero yo soy tu amo. Obedece." Pero quizás el fragmento más desgarrador es cuando la criatura le describe a Víctor lo que fue su vida desde que fue abandonada, y le hace una pregunta que ningún lector puede ignorar: "¿A quién podía acudir yo? ¿A los que me habían creado para el sufrimiento y la ignominia?" Y esta reflexión de la criatura sobre su propia existencia, que resuena como un eco de El paraíso perdido de Milton: "Soy malvado porque soy miserable. ¿No huye todo el mundo de mí y me insulta? Tú, mi creador, me aborreces. ¿Qué esperanza puedo tener de que algún otro ser me trate con más benevolencia?" Estas palabras no son las de un monstruo. Son las de alguien que pregunta por qué el mundo lo rechaza, y que culpa de su maldad no a su naturaleza, sino a cómo fue tratado. Aprende a debatir en español con Frankenstein El libro plantea una pregunta perfecta para practicar la argumentación en español: ¿Es la criatura un monstruo o una víctima? Para debatir bien en español necesitas conocer estos conectores y estructuras: Para dar tu opinión:
Actividad para practicar Escribe un párrafo de al menos 8 oraciones respondiendo esta pregunta: ¿Tiene Víctor Frankenstein la culpa de todo lo que hace su criatura? Usa al menos tres conectores de argumentación, una frase con el condicional pasado (Si… hubiera…) y termina con una conclusión clara usando En definitiva o Por todo lo anterior. Una reflexión que va más allá del libro Frankenstein sigue siendo relevante casi 200 años después de haber sido escrito porque la pregunta que plantea nunca ha dejado de ser urgente: cuando creamos algo —una tecnología, una inteligencia artificial, incluso un ser humano— ¿cuál es nuestra responsabilidad hacia esa creación? Víctor Frankenstein construye vida y luego huye de ella porque le da miedo lo que hizo. No le enseña a su criatura a hablar, a entender el mundo, a relacionarse con otros. La abandona. Y la criatura, sola y confundida, aprende del mundo lo peor que el mundo tiene para ofrecer. Mary Shelley, a los 18 años, ya sabía algo que muchos adultos todavía no han aprendido: la responsabilidad no termina en el momento de crear. Empieza ahí. Para seguir explorando Si Frankenstein te despertó curiosidad, puedes explorar también:
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