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Categoría: Obras de Teatro Introducción El arte escénico tiene la capacidad de transformar el sonido en un personaje principal. En "El Flautista de Hamelín", la música no es solo un acompañamiento, sino la fuerza que mueve la trama y el destino de todo un pueblo. Esta adaptación promueve el teatro como una herramienta para explorar la ética y la integridad, recordándonos que las promesas son los hilos que mantienen unida a una comunidad. Al llevar esta historia al escenario, los jóvenes actores pueden experimentar con el lenguaje corporal rítmico y la construcción de atmósferas mágicas, demostrando que el arte puede ser tanto una bendición como un recordatorio de nuestras responsabilidades. Ficha Técnica
Guion: El Eco de la Deuda ACTO I: La Invasión de las Sombras (Escena 1: La plaza principal de Hamelín. El ALCALDE y su CONSEJERO intentan hablar sobre una montaña de papeles, pero se escuchan chillidos constantes). ALCALDE: (Gritando) ¡Es insoportable! ¡Están en las despensas, en los zapatos, incluso en mi peluca! Hamelín se hunde bajo un mar de ratas y los ciudadanos exigen soluciones, no discursos. CIUDADANO: (Entrando desesperado) ¡Alcalde! ¡Han devorado el queso de todo el mes y ahora están royendo las patas de las mesas! ¡Haga algo o Hamelín será solo un recuerdo! CONSEJERO: Hemos probado trampas, gatos y venenos... nada las detiene. Parecen sombras que se multiplican con el miedo. (En ese momento, entra el FLAUTISTA. Viste ropas de colores vivos y lleva una flauta de madera colgada al cuello. Su presencia silencia el caos). FLAUTISTA: (Con voz tranquila y melódica) He limpiado ciudades de dragones y castillos de fantasmas. Lo que para ustedes es una plaga, para mi música es solo un baile que debe terminar. ALCALDE: (Escéptico) ¿Tú? ¿Con ese palito de madera? Si logras librarnos de estos bichos, te daré mil monedas de oro. ¡Lo juro por mi vara de mando! FLAUTISTA: Las promesas en Hamelín parecen baratas, pero mi música tiene un precio fijo. Acepto el trato. ACTO II: La Danza de la Despedida (Escena 2: La plaza de noche. El FLAUTISTA comienza a tocar una melodía hipnótica. Poco a poco, figuras con máscaras de rata o sombras proyectadas comienzan a salir de los rincones y lo siguen en fila). FLAUTISTA: (Hacia el público, mientras toca) No es el hambre lo que las mueve, es el ritmo del vacío. ¡Seguidme al río, donde el ruido se ahoga! (El Flautista sale de escena seguido por la "plaga". Los ciudadanos celebran desde las ventanas). ACTO III: La Promesa Rota (Escena 3: A la mañana siguiente. El ALCALDE cuenta monedas en su mesa, riendo. Entra el FLAUTISTA). FLAUTISTA: La ciudad respira de nuevo. El río se ha llevado el problema. He venido por lo que se prometió. ALCALDE: (Cambiando el tono a uno burlón) ¿Mil monedas? ¡Qué locura! Solo caminaste un poco y soplaste una flauta. Toma cincuenta monedas y date por bien pagado. Bastante suerte tienes de no cobrarte por el aire que respiras. FLAUTISTA: (Sus ojos brillan con una luz fría) Los hombres que rompen su palabra construyen su propia trampa. ¿Creen que mi música solo atrae a lo que es sucio? Se equivoca, Alcalde. Hay melodías que el alma no puede ignorar. CONSEJERO: ¡Vete ya, vagabundo! ¡O te echaremos con los guardias! FLAUTISTA: Me iré. Pero me llevaré lo que Hamelín no merece conservar. ACTO IV: El Silencio de las Calles (Escena 4: El Flautista comienza a tocar una melodía distinta: dulce, alegre y llena de luz. Los NIÑOS del pueblo empiezan a salir de las casas con sonrisas, caminando como en un sueño detrás del músico). NIÑO 1: ¡Oíd esa música! ¡Huele a caramelos y a aventuras que nunca terminan! NIÑO 2: ¡Vamos! ¡El mundo es más grande que estas murallas de piedra! (Los padres intentan detenerlos, pero se quedan congelados por el hechizo musical. El Flautista guía a los niños hacia la montaña, que se abre como una puerta de piedra y se cierra tras ellos). ACTO V: La Lección de la Montaña (Escena 5: La plaza está vacía y en silencio. El ALCALDE llora en el suelo junto a la bolsa de monedas que no quiso entregar). ALCALDE: (Con voz rota) ¡Mil monedas... hubiera dado diez mil! ¡Mis riquezas no compran el sonido de una risa! Hamelín es ahora una ciudad de oro, pero está vacía. CONSEJERO: (Mirando hacia la montaña) El eco de la flauta aún suena en el viento... recordándonos que una palabra rota es una puerta que nunca vuelve a abrirse. (El telón cae lentamente mientras se escucha un último y lejano acorde de flauta). Notas de Montaje
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