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Categoría: Leyendas de España En la ciudad andaluza de Jaén, bajo la sombra imponente de la Catedral de Jaén, nació una de las leyendas más populares del sur de España: El Lagarto de la Malena. Cuenta la tradición que, hace siglos, un enorme lagarto —tan grande como un dragón— sembró el terror entre los habitantes de la ciudad. Su guarida estaba cerca de un manantial conocido como La Magdalena (de ahí el nombre “Malena”), donde acudían vecinos y pastores por agua. Datos interesantes
Breve resumen de la historia Introducción Un enorme lagarto aparece en las cercanías del manantial de la Magdalena, atacando animales y asustando a la población. Nudo Nadie logra vencerlo hasta que un prisionero condenado propone un plan ingenioso. Desenlace El hombre engaña al lagarto alimentándolo con una piel rellena de pólvora (o piedras, según la versión), provocando su muerte y salvando la ciudad. I. El terror junto al manantial Hace muchos siglos, cuando Jaén era una ciudad amurallada, los vecinos comenzaron a escuchar rumores inquietantes. —Algo vive en la cueva del manantial —decían los pastores. Los animales desaparecían. El agua amanecía turbia. Y quienes se acercaban al lugar hablaban de una criatura enorme, de piel escamosa y ojos amarillos. Una mañana, el monstruo fue visto claramente: un lagarto gigantesco que avanzaba arrastrando su cola como una serpiente colosal. El miedo se apoderó de la ciudad. II. La desesperación Los soldados intentaron enfrentarlo, pero la bestia se refugiaba en su cueva y salía cuando nadie lo esperaba. El rey local ofreció una recompensa a quien lograra matarlo. Nadie se atrevía. Hasta que un prisionero condenado a muerte pidió audiencia. —Si me concedéis la libertad —dijo—, yo acabaré con la criatura. La propuesta generó murmullos. Pero la necesidad era mayor que el miedo. III. El ingenio El hombre pidió una piel de animal grande y la rellenó con pólvora, según una versión; con piedras afiladas, según otra. Al caer la noche, dejó el bulto frente a la cueva del lagarto. La criatura salió lentamente, olfateó y devoró la presa falsa de un solo bocado. Momentos después, un estruendo sacudió el lugar… o el lagarto comenzó a retorcerse hasta quedar inmóvil. El silencio regresó al manantial. IV. El símbolo eterno El prisionero obtuvo su libertad. Y la ciudad celebró durante días. Con el tiempo, la historia del lagarto se convirtió en símbolo de valentía e ingenio. Incluso hoy, en Jaén, se cuenta la leyenda a los niños y visitantes. Porque no siempre la fuerza vence al monstruo. A veces, lo derrota la inteligencia. Personajes principales
Preguntas de comprensión
Respuestas
Reflexión a) Cierre El Lagarto de la Malena demuestra cómo las comunidades transforman sus miedos en relatos heroicos que fortalecen la identidad local. b) Lección moral c) Preguntas para reflexionar
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