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Categoría: Poemas La libertad ha sido un tema recurrente y profundo en la poesía a lo largo de la historia. Muchos poetas han explorado su valor, su sacrificio y su búsqueda a través de versos breves pero capaces de conmover al lector. Esta selección reúne cinco de los poemas más conocidos y concisos sobre ese anhelo universal, incluyendo un clásico francés traducido al español. Libertad Paul Eluard (Lascié su título original Liberté, 1942) En mis cuadernos de escolar en mi pupitre en los árboles en la arena y en la nieve escribo tu nombre. En las páginas leídas en las páginas vírgenes en la piedra la sangre y las cenizas escribo tu nombre. En las imágenes doradas en las armas del soldado en la corona de los reyes escribo tu nombre. En la selva y el desierto en los nidos en las emboscadas en el eco de mi infancia escribo tu nombre. En las maravillas nocturnas en el pan blanco cotidiano en las estaciones enamoradas escribo tu nombre. En mis trapos azules en el estanque de sol enmohecido en el lago de viviente lunas escribo tu nombre. *En los campos en el horizonte en las alas de los pájaros en el molino de las sombras escribo tu nombre. En cada suspiro de la aurora en el mar en los barcos en la montaña desafiante escribo tu nombre. En la espuma de las nubes en el sudor de las tempestades en la lluvia menuda y fatigante escribo tu nombre. En las formas resplandecientes en las campanas de colores en la verdad física. escribo tu nombre. En los senderos despiertos en los caminos desplegados en las plazas desbordantes escribo tu nombre. En la lámpara que se enciende en la lámpara que se extingue en la casa de mis hermanos escribo tu nombre. En el fruto en dos cortado en el espejo de mi cuarto en la concha vacía de mi lecho escribo tu nombre. En mi perro glotón y tierno en sus orejas levantadas en su patita coja escribo tu nombre. En el quicio de mi puerta en los objetos familiares en la llama de fuego bendecida escribo tu nombre. En la carne que me es dada en la frente de mis amigos en cada mano que se tiende escribo tu nombre. En la vitrina de las sorpresas en los labios displicentes más allá del silencio escribo tu nombre. En mis refugios destruidos en mis faros sin luz en el muro de mi tedio escribo tu nombre. En la ausencia sin deseo en la soledad desnuda en las escalinatas de la muerte escribo tu nombre. En la salud reencontrada en el riesgo desaparecido en la esperanza sin recuerdo escribo tu nombre. Y por el poder de una palabra vuelvo a vivir nací para conocerte para cantarte Libertad Análisis
Para la libertad Miguel Hernández (Poema de la Segunda República / Guerra Civil) Para la libertad, sangro, lucho, pervivo Para la libertad, mis ojos y mis manos Como un árbol carnal, generoso y cautivo Doy a los cirujanos Para la libertad siento más corazones Que arenas en mi pecho, dan espumas mis venas Y entro en los hospitales, y entro en los algodones Como en las azucenas Porque donde unas cuencas vacías amanezcan Ella pondrá dos piedras de futura mirada Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan En la carne talada Retoñarán aladas de savia sin otoño Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida Porque soy como el árbol talado que retoño Aún tengo la vida Para la libertad, sangro, lucho, pervivo Para la libertad, mis ojos y mis manos Como un árbol carnal, generoso y cautivo Doy a los cirujanos Porque donde unas cuencas vacías amanezcan Ella pondrá dos piedras de futura mirada Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan En la carne talada Retoñarán aladas de savia sin otoño Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida Porque soy como el árbol talado que retoño Aún tengo la vida, aún tengo la vida. Análisis
La libertad Joan Margarit (1998) Es la razón de nuestra vida, dijimos, estudiantes soñadores. La razón de los viejos, matizamos ahora, su única y escéptica esperanza. La libertad es un extraño viaje. Son las plazas de toros con las sillas sobre la arena en las primeras elecciones. Es el peligro que, de madrugada, nos acecha en el metro, son los periódicos al fin de la jornada. La libertad es hacer el amor en los parques. Es el alba de un día de huelga general. Es morir libre. Son las guerras médicas. Las palabras República y Civil. Un rey saliendo en tren hacia el exilio. La libertad es una librería. Ir indocumentado. Las canciones prohibidas. Una forma de amor, la libertad. Análisis
La canción del pirata José de Espronceda (1835) Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín; bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento y alza en blando movimiento olas de plata y azul; y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul. «Navega velero mío, sin temor, que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza, tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor. Veinte presas hemos hecho a despecho, del inglés, y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra, que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes. Y no hay playa, sea cualquiera, ni bandera de esplendor, que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. A la voz de ¡barco viene! es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar: que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer. En las presas yo divido lo cogido por igual: sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. ¡Sentenciado estoy a muerte!; yo me río; no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna antena quizá en su propio navío. Y si caigo ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, cuando el yugo de un esclavo como un bravo sacudí. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. Son mi música mejor aquilones, el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, yo me duermo sosegado arrullado por el mar. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar». Análisis
Invictus (fragmento traducido) William Ernest Henley (1875) De la noche que me cubre, Negro como el abismo de polo a polo, Doy gracias a cualquier dios que pueda existir Para mi alma inconquistable. En las garras de las circunstancias No me he encogido ni he llorado en voz alta. Bajo los golpes del azar Mi cabeza está ensangrentada, pero no se inclina. Más allá de este lugar de ira y lágrimas Pero se avecina el horror de la sombra, Y sin embargo, la amenaza de los años Me encuentra y me encontrará sin miedo. No importa cuán estrecha sea la puerta, ¡Cuán cargado de castigos está el pergamino! Yo soy el dueño de mi destino: Yo soy el capitán de mi alma. Análisis
Conclusión Estos versos, breves pero intensos, reflejan diferentes facetas de la libertad: la presencia incorruptible del concepto (Eluard), la resistencia heroica (Hernández), el reflejo cotidiano e histórico (Margarit), la rebeldía romántica (Espronceda) y la autonomía interior (Henley). Cada poema, con su propia voz y estilo, nos invita a reflexionar sobre aquello de lo que no podemos prescindir: ser libres incluso cuando todo parece quitárnosla. Glosario
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