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Categoría: Poemas La poesía breve posee una fuerza única para expresar el duelo: en pocas líneas, puede encerrar un universo de emociones. A continuación, exploramos cinco poemas muy buscados —modernos y clásicos—, que abordan la pérdida de un ser querido con sensibilidad, cercanía y hondura. Poema 1: Recuérdame – David Harkins Puedes llorar porque se ha ido, o puedes sonreír porque ha vivido. Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado; tu corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver, o puede estar lleno del amor que compartisteis. Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío y dar la espalda, o puedes hacer lo que a ella le gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir. Análisis
Poema 2: Negra sombra – Rosalía de Castro Cando penso que te fuches, Negra sombra que m'asombras, Ô pe d'os meus cabezales Tornas facéndome mofa. Cando maxino qu'es ida N'o mesmo sol te m'amostras, Y eres a estrela que brila, Y eres o vento que zóa. Si cantan, ês tí que cantas, Si choran, ês tí que choras, Y‑ês o marmurio d'o río Y‑ês a noite y ês a aurora. En todo estás e ti ês todo, Pra min y en min mesma moras, Nin m'abandonarás nunca, Sombra que sempre m'asombras. Análisis
Poema 3: Palabras para Julia – José Agustín Goytisol Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable. Hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada te sentirás perdida o sola tal vez querrás no haber nacido. Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto que es un asunto desgraciado. Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. La vida es bella, ya verás como a pesar de los pesares tendrás amigos, tendrás amor. Un hombre solo, una mujer así tomados, de uno en uno son como polvo, no son nada. Pero yo cuando te hablo a ti cuando te escribo estas palabras pienso también en otra gente. Tu destino está en los demás tu futuro es tu propia vida tu dignidad es la de todos. Otros esperan que resistas que les ayude tu alegría tu canción entre sus canciones. Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo. La vida es bella, tú verás como a pesar de los pesares tendrás amor, tendrás amigos. Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es será todo tu patrimonio. Perdóname no sé decirte nada más pero tú comprende que yo aún estoy en el camino. Y siempre siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Análisis
Poema 4: Annabel Lee – Edgar Allan Poe Fue hace muchos y muchos años, en un reino junto al mar, habitó una señorita a quien puedes conocer por el nombre de Annabel Lee; y esta señorita no vivía con otro pensamiento que amar y ser amada por mí. Yo era un niño y ella era una niña en este reino junto al mar pero nos amábamos con un amor que era más que amor —yo y mi Annabel Lee-- con un amor que los ángeles súblimes del Paraíso nos envidiaban a ella y a mí. Y esa fue la razón que, hace muchos años, en este reino junto al mar, un viento partió de una oscura nube aquella noche helando a mi Annabel Lee; así que su noble parentela vinieron y me la arrebataron, para silenciarla en una tumba en este reino junto al mar. Lo ángeles, que no eran siquiera medio felices en el Paraíso, nos cogieron envidia a ella y a mí:-- Sí!, esa fue la razón (como todos los hombres saben) en este reino junto al mar) que el viento salió de una nube, helando y matando mi Annabel Lee. Pero nuestro amor era más fuerte que el amor de aquellos que eran mayores que nosotros-- de muchos más sabios que nosotros-- y ni los ángeles in el Paraíso encima ni los demonios debajo del mar separarán jamás mi alma del alma de la hermosa Annabel Lee:-- Porque la luna no luce sin traérme sueños de la hermosa Annabel Lee; ni brilla una estrella sin que vea los ojos brillantes de la hermosa Annabel Lee; y así paso la noche acostado al lado de mi querida, mi querida, mi vida, mi novia, en su sepulcro junto al mar-- en su tumba a orillas del mar. Análisis
Poema 5: No te quedes parado - Clare Harner No te quedes parado Junto a mi tumba, y llora. No estoy allí, No duermo-- Yo soy los mil vientos que soplan Soy el diamante que brilla en la nieve. Soy la luz del sol sobre el grano maduro, Soy la suave lluvia de otoño. Mientras te despiertas con el silencio de la mañana, Soy la rápida y vertiginosa carrera ascendente De pájaros tranquilos en vuelo circular, Yo soy el día que trasciende la noche. No te quedes parado Junto a mi tumba, y lloro-- No estoy allí, Yo no morí Análisis
Conclusión Estos cinco poemas encontramos palabras que honran, acompañan, ritualizan y transforman la pérdida en fuerza vital. Glosario
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