|
Categoría: Poemas Sor Juana Inés de la Cruz (1648–1695), conocida como “La Décima Musa” o “el Fénix de América”, fue una figura cumbre del barroco novohispano. Monja, erudita y escritora, cultivó la lírica, el teatro y la prosa, destacando por su inteligencia, erudición y defensa del derecho de la mujer al conocimiento. Su poesía se caracteriza por la riqueza sonora, la profundidad ideológica y el manejo ejemplar de recursos literarios. En azpicazos breves y apasionados, Sor Juana abordó el amor, la fugacidad de la belleza, las críticas sociales y la introspección intelectual, haciendo de cada verso una reflexión universal. Amor empieza por desasosiego Amor empieza por desasosiego, solicitud, ardores y desvelos; crece con riesgos, lances y recelos; susténtase de llantos y de ruego. Doctrínanle tibiezas y despego, conserva el ser entre engañosos velos, hasta que con agravios o con celos apaga con sus lágrimas su fuego. Su principio, su medio y fin es éste: ¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío de Celia, que otro tiempo bien te quiso? ¿Qué razón hay de que dolor te cueste? Pues no te engañó amor, Alcino mío, sino que llegó el término preciso. Análisis
Con el dolor de la mortal herida Con el dolor de la mortal herida, de un agravio de amor me lamentaba, y por ver si la muerte se llegaba procuraba que fuese más crecida. Toda en el mal el alma divertida, pena por pena su dolor sumaba, y en cada circunstancia ponderaba que sobraban mil muertes a una vida. Y cuando, al golpe de uno y otro tiro rendido el corazón, daba penoso señas de dar el último suspiro, No sé con qué destino prodigioso volví a mi acuerdo y dije: qué me admiro? Quién en amor ha sido más dichoso? Análisis
En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas; y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi pensamiento que no mi pensamiento en las riquezas. Y no estimo hermosura que, vencida, es despojo civil de las edades, ni riqueza me agrada fementida, teniendo por mejor, en mis verdades, consumir vanidades de la vida que consumir la vida en vanidades. Análisis
Éste que ves, engaño colorido Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido; éste, en quien la lisonja ha pretendido excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores triunfar de la vejez y del olvido, es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada, es un resguardo inútil para el hado: es una necia diligencia errada, es un afán caduco y, bien mirado, es cadáver, es polvo, es sombra, es nada. Análisis
Al que ingrato me deja, busco amante Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata, y mato al que me quiere ver triunfante. Si a éste pago, padece mi deseo; si ruego a aquél, mi pundonor enojo: de entrambos modos infeliz me veo. Análisis
Conclusión Estos cinco breves poemas de Sor Juana Inés de la Cruz son muestras representativas de su capacidad para condensar grandes reflexiones en pocos versos. Tocan temas universales: el amor con sus paradojas, la vanidad humana, la defensa del intelecto y el arte barroco de la crítica social. Su forma perfecta, su riqueza retórica y su profundidad emocional la colocan como una de las más grandes voces de la literatura en español. Glosario
Sor Juana Inés de la Cruz
0 Comentarios
Tu comentario se publicará después de su aprobación.
Deja una respuesta. |
Categorías
Todo
|